La climatización en centros deportivos y gimnasios en general es una tarea especialmente delicada. No se debe olvidar que en ellos suele haber una alta concentración de personas en un espacio reducido. Además, todas ellas se encuentran haciendo deporte, lo que afecta a la temperatura y a la calidad del aire.
Pero ¿a qué problemas se enfrentan este tipo de negocios a la hora de garantizar la temperatura de confort de sus usuarios sin elevar mucho sus costes operativos? Sin duda, una pregunta muy interesante a la que en Airmagic se va a dar respuesta.
Según American College Sports Medicine (ACSM), uno de los organismos de referencia en el ámbito de la medicina deportiva, la temperatura ideal para hacer ejercicio en un gimnasio oscila entre los 20 °C y los 22 °C.
En este sentido, hace hincapié en que la zona que requiere mayor refrigeración es la dedicada al ejercicio cardiovascular. Es decir, aquella en la que se encuentran las bicicletas elípticas, las cintas para correr y los ergómetros, entre otros dispositivos de resistencia.
Por su parte, en el área de musculación puede ser un poco superior, sobre todo, durante el verano. ¿El objetivo? Incrementar el nivel de eficiencia energética del inmueble y proporcionar un ahorro de costes en electricidad.
La práctica deportiva en un entorno saludable es fundamental para garantizar la salud de sus participantes. Al fin y al cabo, el exceso de frío incrementa el riesgo de sufrir lesiones durante la práctica deportiva.
Sin embargo, entrenar cuando las temperaturas son muy altas suele ser bastante más perjudicial, ya que puede provocar:
El objetivo de esto no es ser alarmista ni catastrófico. Ahora bien, conviene ser conscientes de todos los riesgos potenciales para diseñar un sistema de climatización de centros deportivos y gimnasios que los minimice todo lo posible.
Los gimnasios y centros deportivos poseen una serie de características que los diferencian de otros negocios con una alta afluencia de clientes. Hablamos, por ejemplo, de los supermercados o restaurantes.
Por lo general, se trata de espacios abiertos que cuentan con varios cientos de metros cuadrados de superficie que, además, poseen techos muy elevados. Esto hace que el volumen a refrigerar y a ventilar sea muy alto.
Renovar el aire de estos espacios según los criterios del Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) es muy importante. ¿El motivo? La práctica deportiva conlleva un mayor volumen de emisiones de dióxido de carbono (CO₂) por parte de los usuarios, así como la acumulación en el ambiente de mayores índices de humedad relativa. También es posible que los virus y las bacterias se esparzan con más facilidad.
Todo esto afecta, como es evidente, al rendimiento de los usuarios, así como a sus niveles de satisfacción. Un cliente que no está a gusto en su gimnasio lo más seguro es que acabe buscando otro que sí cuente con un buen sistema de ventilación que le garantice el confort térmico que necesita. Algo dramático para el negocio, ya que le supondrá la pérdida de ingresos y problemas económicos.
La instalación de equipos de aire acondicionado en los complejos deportivos implica, en primer lugar, un fuerte desembolso económico en la compra de los equipos. Al tratarse de superficies que, por lo general, cuentan con cientos de metros de superficie, sus necesidades en materia de refrigeración y ventilación son muy altas. No en vano, el tipo de actividad que en ellos se realiza así lo provoca.
Esta inversión supone un hándicap importante para los gimnasios y centros deportivos que acaban de abrir sus puertas, así como para aquellos que no tienen una situación económica boyante. Además, sus responsables han de tener en cuenta el gasto en electricidad que conlleva mantenerlos en funcionamiento todo el día. No se debe olvidar lo mucho que ha subido el precio de la luz en los últimos años.
Por suerte, los expertos en climatización de centros deportivos y gimnasios parecen haber encontrado la solución a los problemas citados anteriormente. ¿Dónde? En los sistemas adiabáticos o evaporativos.
Para entender por qué este sistema es tan útil en las instalaciones deportivas, primero hay que explicar cómo funciona. En concreto, se basa en la primera ley de la termodinámica, es decir, en la transferencia de calor entre varios elementos dentro de un sistema.
Los equipos de climatización adiabática para gimnasios capturan el aire caliente del exterior mediante un ventilador. Después, lo conducen hasta un filtro poroso y húmedo. Al atravesarlo, gran parte de su calor se transfiere al líquido, lo que conlleva que entre en el inmueble a una temperatura entre 8 °C y 12 °C inferior, según a la potencia a la que se haya regulado su funcionamiento.
Tras lo dicho, queda claro que este tipo de equipos son capaces de reducir la temperatura del interior del gimnasio de manera eficaz hasta llevarla a la zona de confort de los usuarios. Sin embargo, sus beneficios van mucho más allá:
La climatización evaporativa en los centros deportivos se muestra la mejor opción para este tipo de establecimientos
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